¿Cuando la Guelaguetza se volvió botín político?

Por Jesús Madrid
La Guelaguetza debería ser el espacio más puro de representación cultural de Oaxaca. La máxima fiesta de las y los oaxaqueños tendría que unirnos alrededor de nuestras raíces, nuestras lenguas y nuestras tradiciones. Pero hoy, tristemente, el gobierno la ha convertido en un botín político donde parece pesar más la cercanía con el poder que la historia cultural de los pueblos.
La exclusión de Huautla de Jiménez de la Guelaguetza 2026 es preocupante, estamos hablando de una de las delegaciones con mayor historia, identidad y peso cultural dentro de la fiesta más importante del estado. Una representación profundamente ligada a la cultura mazateca, a sus sones, a sus rituales y a figuras universales como María Sabina.
Entonces, ¿qué cambió? Qué casualidad que Huautla quede fuera precisamente después de la persecución política contra su ex presidente municipal, que fue encarcelado y posteriormente liberado porque no pudieron imputarle delitos. Qué casualidad que una delegación histórica desaparezca justo cuando el municipio vive confrontación política con el gobierno estatal. Pero más casual resulta todavía que municipios políticamente cercanos al régimen sí aparezcan cómodamente en la lista oficial.
La Guelaguetza no le pertenece a un partido ni a un gobernador. Le pertenece a Oaxaca. Y cuando la política comienza a decidir quién sí representa nuestras raíces y quién no, entonces dejamos de hablar de cultura y empezamos a hablar de control.
Porque excluir a Huautla no es solamente sacar a una delegación del programa es intentar borrar, aunque sea por un año, una parte fundamental del corazón mazateco de Oaxaca.
Fuente: Agencia ANSIC.MX
