LA PRENSA BAJO FUEGO EN CHIAPAS: INTIMIDAN A UNA PERIODISTA
– Este caso no es aislado; es un reflejo de los riesgos que enfrentan los periodistas en México
Tuxtla Gutiérrez, Chis. – La libertad de expresión en Chiapas está en jaque, y la periodista Mary José Díaz Flores es el rostro de una batalla que nos concierne a todos. Este lunes, decenas de comunicadores tomaron las calles de Tuxtla Gutiérrez, marchando desde el Parque de la Marimba hasta el Congreso del Estado, en un acto de resistencia contra los intentos de silenciar la verdad. Díaz Flores, blanco de una campaña de violencia digital tras exponer presuntos actos de corrupción, nepotismo y abusos en la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), representa el coraje de quienes se atreven a cuestionar al poder. Pero también encarna la vulnerabilidad de un gremio que, en lugar de ser protegido, es atacado por aquellos que deberían defenderlo.
Horacio Culebro Borrayas, titular de la CEDH, y su hijo, Luis Enrique Culebro Aguilar, son acusados de orquestar una campaña de difamación en redes sociales para desacreditar a la periodista. ¿Qué clase de paradoja es esta? Un organismo creado para garantizar los derechos humanos, encabezado por alguien que, según las denuncias, usa su posición para hostigar a una comunicadora que cumple con su deber de informar. Las investigaciones de Díaz Flores sobre compras infladas y retenciones salariales en la CEDH no han sido rebatidas con argumentos, sino con ataques cobardes que buscan amedrentarla. Esto no es solo un agravio personal; es un asalto a la democracia misma.
La marcha de los periodistas fue un mensaje contundente, la prensa no se doblegará. La apertura de una queja (759/2025) y las medidas precautorias dictadas por la CEDH son un primer paso, pero insuficiente. Mientras Culebro siga al frente de la institución, su presencia es una burla a los principios que dice representar. La periodista, en una carta al Congreso, ha sido clara: exige la destitución inmediata de Culebro, una investigación a fondo por parte de la Fiscalía General del Estado y la intervención de la Policía Cibernética para esclarecer la participación de su hijo en esta campaña. Estas demandas no son negociables; son el mínimo para restaurar la confianza en las instituciones y proteger la libertad de prensa.
El gremio periodístico de Chiapas ha alzado la voz, pero el silencio de las autoridades sería complicidad. La Constitución mexicana consagra el periodismo como pilar de la democracia, y permitir que un funcionario abuse de su poder para acallar a una periodista es traicionar ese mandato. El Congreso del Estado tiene una responsabilidad histórica: actuar con firmeza, sancionar a los responsables y enviar un mensaje claro de que en Chiapas no se tolerará la persecución contra la prensa. Cada día que pase sin justicia es un día más en que la verdad queda a merced de los poderosos.
El caso de Mary José Díaz Flores no es aislado; es un reflejo de los riesgos que enfrentan los periodistas en México, uno de los países más peligrosos para ejercer esta profesión. Defender su voz es defender el derecho de la sociedad a estar informada, a exigir rendición de cuentas, a vivir en una democracia que no sea solo un discurso vacío. La lucha de los periodistas chiapanecos es un recordatorio de que la libertad de expresión no es un privilegio, sino un derecho que se defiende en las calles, en las redacciones y en las instituciones.
El Sindicato Nacional de Medios de Comunicación se suma a esta causa con un mensaje de solidaridad: Expresamos nuestro respaldo incondicional a Mary José Díaz Flores y a todos los periodistas de Chiapas que enfrentan agresiones por su labor. Condenamos enérgicamente los actos de violencia digital orquestados contra ella y exigimos justicia inmediata. La prensa libre es la voz del pueblo, y no permitiremos que sea silenciada. ¡Basta de impunidad!
Por: Sagrario Martínez Sánchez / Froylán Méndez Ferrer
luciasagrariomtz@gmail.com – froylanmf@gmail.com
Afiliados al Sindicato Nacional de Medios de Comunicación (SINMCO)
